¿Qué hacen los jóvenes con su dinero?

Compilado de: FUENTE

La forma de cuidar el dinero cambia conforme a la edad, conlleva responsabilidades distintas de acuerdo a la etapa de vida. La edad y el dinero están asociados de una manera muy peculiar de acuerdo al artículo que publicó FORBES en enero donde mencionó algunas de las lecciones más importantes sobre finanzas personales que provienen de aquellos que empiezan a ganar dinero.

Un ejemplo claro de cómo un par de personas han tomado consciencia de su estatus financiero es el del cofundador de Time2SaveWorkshops.com y autor de Couponing For the Rest of Us: The Not-So-Extreme Guide to Saving More, Trenum, argumenta que el desperdicio financiero no viene sólo de lo que compramos, sino de cómo lo compramos:

Lo más importante que tienes que aprender es cómo hacer compras de manera diferente. La mayoría de nosotros esperamos hasta que nos falta algo, lo anotamos en la lista y vamos a comprarlo, pero no tenemos ni idea del precio que tendrá cuando lleguemos al supermercado.


Su colega blogger y experto en ahorro, Sami Cone, reconoce que la forma en que pensamos sobre el dinero puede tener un gran impacto en lo que gastamos, especialmente cuando se es joven:

Yo solía pensar que estaba en la ruina cuando estaba en mis veintes, pero en realidad era sólo que no llevaba un registro del dinero que tenía. Gasté mucho dinero en ropa y comida, cosas de consumo, en lugar de ahorrar para experiencias.


Con esto en mente Cone ahora enseña a sus lectores cómo gastar menos en artículos de primera necesidad para que puedan destinar más dinero a las metas de ahorro y a las cosas que realmente quieren.

Además hace referencia a la postura de la profesora en finanzas personales Barbara O’Neill, de la Rutgers University quien defiende la conciencia financiera. La profesora señala que si bien la mayoría de la gente puede decir lo que gasta en renta, tiene poca idea de lo que destinará a café o comida cuando sale.

Son las cosas cuyo precio es variable y que pueden no costar mucho en el día a día, pero si se suman a final de mes, podríamos estar hablando de montones de dinero.


Sin un plan que incluya ahorro y gasto, señala O’Neill, la gente tiende a derrochar más de lo debido.

Cuando se trata de nuestras finanzas, el conocimiento es poder, y comprender en dónde están los errores de los jóvenes al manejar sus recursos económicos puede ser clave para tener finanzas sanas en un futuro próximo.

He aquí ochos aspectos en los que distribuyen sus ingresos la mayoría de personas en un rango de 20 a 30 años, de acuerdo a los estudios realizados por la profesora O’Neill:

  • 1.Comida. Aunque la mayoría de la gente reconoce que las comidas en restaurantes son caras, no ve peligro al hacer su pedido a domicilio o asistir al establecimiento y no considera cómo la forma en que compra, prepara y almacenan los alimentos puede afectar sus finanzas. Para los jóvenes que cocinan O’Neill recomienda tomar en cuenta el almacenamiento. “La gente desperdicia su comida y tira mucha en buen estado, eso puede ser un gran problema sobre todo si vives solo”. Asociado a ello invierte en la compra de contenedores para almacenar alimentos y come los sobrantes después.
  • 2.Ahorro. En este caso no es que el ahorro sea un desperdicio, pero el ahorro de forma incorrecta puede serlo. Para ser más claros, la asesora financiera enfocada en asesorar a jóvenes y blogger de Broke&Awesome, Kristen Euretig, advierte: "no dejar que lo perfecto sea enemigo de lo bueno”. Ella sugiere acercarse a un especialista para recibir asesoría sobre la mejor manera de poner a trabajar los recursos. Tener el dinero en el banco en una cuenta de ahorro no es la única opción, existen demasiadas formas de hacer que el dinero además de que esté guardado, también crezca.
  • 3.Educación. Durante la recesión que comenzó en 2007, en EU se disparó la matrícula de cursos de posgrado, sin embargo, para los graduados con poca o ninguna experiencia laboral, la educación adicional no necesariamente ha hecho que sea más fácil de encontrar empleo bien remunerado e incluso puestos de trabajo en su campo de estudio. En México se otorgan créditos para que continúen estudiando los jóvenes, pero si ese crédito no tiene un esquema de factibilidad de recuperación al finalizar la carrera, sólo se convertirá en una deuda y no en un financiamiento, ya que será un pasivo que genere estrés y no dé opciones laborales.
  • 4.Renta. Mientras que en EU un número récord de personas de entre 18 y 31 años viven con sus padres (36% del total), un análisis del último censo de población realizado por el Pew Research muestran que sólo el 18% de los millennials con una licenciatura vivía con sus padres en 2012. Eso significa que los recién graduados son más propensos a gastar una buena parte de sus salarios en renta. Los expertos sugieren gastar no más de 25% a 30% de los ingresos antes de impuestos en vivienda. La cultura de nuestro país provoca que la mayoría de los que han concluido una licenciatura permanezcan en la casa de los padres hasta después de conseguir un “buen empleo". Es una estrategia que propicia el ahorro con crecimiento monetario. Pero se sugiere que sea menor a dos años la estancia del graduado en la casa paterna.
  • 5.Muebles. Dejando de lado las altísimas rentas, tener nuestro primer departamento es emocionante. Euretig explica que muchos de sus clientes quieren llenar su espacio con todas las comodidades del hogar de forma inmediata. Ella recomienda a los veinteañeros llevar las cosas con calma, “se trata de distinguir entre necesidades y deseos”, menciona Euretig que “no tener un sofá no es la peor cosa en el mundo, lo primordial es tener una cama”. Cuando llegue el momento de comprar el sofá hay que buscar ofertas en las mueblerías, así como acudir a los mercados locales y ventas particulares de muebles usados, podríamos sorprendernos de lo barato que puede resultar.
  • 6.Electrónicos y electrodomésticos. “Tuve una licuadora de 12 dólares por un tiempo, nunca funcionó”, explica Kathryn Dill. “Finalmente me dieron una licuadora de 30 dólares que era genial, fue entonces que me dí cuenta de que pude haber gastado 30 dólares en vez de 42. “El aprendizaje de esta experiencia le permitió a Kathryn desarrollar una regla que denominó “la segunda cosa más barata”, bajo la cual gastaremos un poco más en los aparatos. O’Neill defiende la regla de tres. Para cualquier compra grande debemos investigar y comparar al menos tres precios diferentes. Tomarnos el tiempo de comparar precios y calidades es una tarea ardua, pero gratificante cuando logramos ver reflejado en la cartera un importe considerable que dejamos de gastar.
  • 7.Ropa y accesorios. Puede ser tentador gastar en un outfit (atuendo con accesorios) nuevo para esa entrevista o una vez que hayamos conseguido el trabajo, pero es vital asegurarnos de que sabemos lo que es apropiado para la oficina antes de ir de compras. Evitemos comprar una serie de trajes caros sólo para descubrir que la línea de trabajo implica reunirnos con empresas que rehúyen a los trajes. Como en el caso de la comida, O’Neill considera que la ropa es una “fuga”. La respuesta, dice, no siempre es abstenerse, sino ser creativo. En los libros de finanzas personales, en una ocasión encontré que la mayoría de las personas jóvenes se reúnen en los centros comerciales y que cuando ven “oferta” no están conscientes de que al comprar el artículo lo que están haciendo es un gasto y no una inversión, es decir, en caso de que se tenga la necesidad de comprar ropa para la entrevista, han de procurar comprar lo que está al alcance de su presupuesto y como estrategia, nunca pagar con la tarjeta de crédito.
  • 8.Transporte. Aunque la tecnología a menudo puede ser una aliada en la búsqueda de combatir el despilfarro, también puede hacernos daño. Tomemos las aplicaciones para pedir un taxi con un solo tap que, aunque conveniente, puede hacer que sea muy fácil gastar de más. ¿Por qué pagar de más cuando se puede tomar el transporte público o caminar? Si tenemos que viajar largas distancias podemos utilizar algún servicio de car pooling u otros servicios para compartir coche.

Este es sólo uno de los estudios que hacen referencia a lo que los jóvenes realizan con su dinero. Todos los errores se corrigen mediante ensayo y error, pero si el error tiene un precio financiero, será mejor pagar los servicios de un curso o asesoría personal para finanzas sanas.